Korsgaard, M.T. (2024). Retuning Education: Bildung and exemplarity beyond the logicof progress. Routledge, 180 pp.
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Ante el dominio creciente de la modernidad, que trae con ella una lógica orientada hacia el progreso, el autor danés Morten T. Korsgaard reclama que lo importante en la educación no es el ‘hacia dónde se va’, si no el ‘cómo empezar’ (p.1). Poner el foco en el ‘how to get started’ es una forma de resistir el embate del neoliberalismo que ha agredido a nuestras escuelas y universidades con su énfasis en el progreso, la productividad y la utilidad. La obra tiene una índole musical porque el autor intenta ‘afinar de nuevo’ (retune) las cuerdas de los instrumentos para que podamos escuchar una melodía vibrante e distinta a la que ha llegado a poblar nuestras mentes. Aunque no entra muy en detalle en esta metáfora, considero que es importante detenernos ante ella. Korsgaard no está pidiendo afinar como si el canto estuviera disonante, más bien quiere afinar de otra manera para que podamos atender a otra armonía porque la educación no tiene una sola tonalidad sino muchas (p.8). Con su análisis de Bildung y ejemplaridad busca dar conceptualizaciones alternativas y así abrir un espacio al diálogo. La metodología que emplea, inspirada en Hannah Arendt y Walter Benjamin, es la de ‘pearl diving’ o del buceo profundo en búsqueda de moluscos que dentro puedan contener esa preciada perla. Esta actividad conlleva paciencia, estudio y atención, lo cual se antepone a la lógica de la productividad. Queda evidente que en una mentalidad donde el tiempo es oro, sería impensable dedicarse a algo que no se controle y que no asegure una ganancia más que la de sorprenderse ante el hecho de encontrar una perla formada por el paso del tiempo. En esta exploración del pensamiento educacional, Korsgaard lo hace en compañía de vivos y muertos, enlazando el pasado con el presente, poniendo en común cuestiones fundamentales sobre la educación en estos ‘dark times’ (frase prestada de Arendt) de nuestro mundo.
La obra se divide en dos grandes partes: 1) ¿Por qué se educa? y 2) ¿Cómo educamos? y cada una consiste en 5 capítulos (p.viii). Esta división se basa en la tradición alemana de la pædagogik y la didaktik, donde lo pedagógico se aproxima a las teorías sobre la crianza y educación (Bildung) mientras que lo didáctico se refiere a la práctica y metodología de la enseñanza (Erziehung). Por lo tanto, la primera parte se basará en explorar el concepto de Bildung - ‘cómo uno dirige su atención al mundo’ y la segunda en Erziehung - ‘cómo afectar la dirección de esta mirada’ (p.9), definiciones derivadas de Dietrich Benner (2020).
El primer capítulo inicia con una crítica a la lógica subyacente que ha logrado infiltrarse e implantarse en nuestro pensamiento educativo. Una gran mayoría, ante la pregunta ¿por qué se educa?, justificaría la educación como un medio útil para hacer progresar a la persona y la sociedad. En otras palabras, se apela a la utilidad de la educación a fines externos. Pero ver la educación como un “medio para arreglar cualquier problema social” es una falacia (p.24). Korsgaard, unido a otros autores, defiende que la educación tiene una razón de ser en sí misma (Masschelein and Simons, 2013; Vlieghe and Zamojski, 2019). A diferencia de ellos, no aboga por una ‘pedagogía de las cosas’. Korsgaard, por el contrario, enfatiza la importancia de las relaciones, en particular la “del establecimiento de relaciones significativas entre los jóvenes y la tierra que habitarán y el artificio natural y cultural que compone su mundo” (p.35). Por lo tanto en el capítulo 2, dedicado a Bildung, busca desagregar este concepto de los ideales de independencia y autodeterminación, provenientes de pensadores de la Ilustración, para que yendo más allá de la formación del individuo se tome en cuenta el mundo compartido. Su argumentación, en el tercer capítulo, se vuelca sobre una antigua práctica histórica británica - commoning - donde se manejaban tierras de manera colectiva, exentas de intereses políticos y económicos (e.g. propiedad privada, tierras ordenadas para explotar y producir). Reconceptualiza esta práctica y postula a la educación como el proceso de ‘hacer lo común’ (commoning) y a la escuela como el espacio (commons) donde se enseña y se aprende sobre el mundo compartido en común (p.53). Para que esto sea posible, Korsgaard concibe necesario “desplazar del centro” (de-center) al alumno. Considera, por lo tanto, en el cuarto capítulo, que más valioso que el self-insight (donde la mirada está vuelta hacia adentro) sería el self-outsight, donde “impulsados a ir más allá de nosotros mismos, en el proceso, con suerte, adquiriremos un conocimiento no de nosotros mismos sino del mundo alrededor nuestro” (p.81). Adentrarnos en este mundo en común pero desconocido, se vuelve una aventura de dejar lo cómodo y lo familiar para establecer, a través de esta experiencia, nuevas relaciones con el mundo. Esta idea basada en el género literario de los Bildungsromanen no encuentra un símil en las múltiples definiciones de alienación (tanto de Rousseau, Marx o la teoría crítica) lo cual motiva a Korsgaard a buscar ‘afinar de nuevo’ el concepto de alienación de tal modo que esta experiencia formativa sea capaz de causar que se pueda “volver a uno mismo como si fuera otro” (p.95).
La segunda parte se dedica a cómo ayudar al alumno a ponerse en relación con el mundo en común, cómo influir su mirada, yendo más allá de la lógica del progreso que determina de antemano los objetivos específicos del aprendizaje y la utilidad del aprendizaje. El sexto capítulo retoma la metáfora del pescador de perlas que busca traer a la superficie ejemplos para “abrir un espacio de reflexión centrando la atención en la singularidad de los acontecimientos y objetos. Y así ver en el ejemplo individual un reflejo del todo, y no sólo un engranaje de un proceso perpetuo de progreso y perfección” (p. 108). Las perlas o los ejemplos son alguien o algo que llama nuestra atención. Como educadores sabemos que no conocemos anticipadamente el impacto que van a tener nuestras palabras y gestos, y de similar manera, por más que seleccionemos cuidadosamente algo para mostrar a los alumnos, no hay nada que nos garantice un efecto específico. Korsgaard afirma, al igual que Biesta, que gran parte de la educación está cautiva ante el régimen basado en la evidencia, que postula métodos ‘que funcionan’ (what works) como si para llegar del punto A al B se pudiera seguir un proceso lineal y progresivo sencillo. Una lógica parecida gobierna cuando se plantean modelos de ejemplaridad basados en la Admiración-Emulación, como el de Zagzebski (2017), que simplifica la realidad y sostiene que es la base del desarrollo moral y la vía segura para adquirir virtud. Los capítulos 7 y 8 intentan contrarrestar esta lógica y buscan que se consideren a las personas ejemplares no como “modelos para imitar, sino vidas e ideas que podemos visitar y con las que podemos hacer compañía” (p.145). Siguiendo la misma vena, el capítulo 9 argumenta por una alternativa cuando presentamos ejemplos en el aula. En vez de enfocarnos en la finalidad específica de lo que queremos lograr, valdría la pena considerar el cómo empezar. Colgar una roca de una cuerda que se balancea no es una técnica de hipnosis sino lo que Wagenschein, un profesor de física hace para que se “aperture la posibilidad a la curiosidad” (p.150). El décimo capítulo funciona como una especie de recapitulación, donde las temáticas musicales surgen nuevamente permitiendo al lector ‘sintonizar’ (attunement) a través de las ‘resonancias’ (resonance) - lo mismo que se busca conseguir con los alumnos para que puedan establecer una conexión personal con el mundo en común.
A través de su obra, Korsgaard logra hacer acontecer un argumento y una narración distinta, llamativa y que invita a la reflexión. Emplea un modo particular de escritura al dialogar con diversas tradiciones, conceptualizar en diferentes idiomas, pero siento que a veces esa gran variedad puede resultar en que sea difícil de descifrar. Por otro lado, se esfuerza mucho en hacer conocer Erziehung pero luego confunde el por qué opta por incluir ejemplaridad en el subtítulo, cuando parecería que Erziehung abre más posibilidades mientras que la ejemplaridad es limitante. Y aunque queda claro que la obra procura ir más allá de la lógica del progreso, no consigue proponer de manera convincente una alternativa. En una instancia le quiere poner el nombre de “lógica del presente” (p.6) pero esta argumentación da la sensación de quedar incompleta. Sin embargo, este libro rico y sorprendente, reclama la centralidad de las relaciones: “la relación entre el profesor y el alumno, la relación entre el profesor y el mundo y fundamentalmente la relación entre el alumno y el mundo” (p.163) tomando una postura equilibrada sin priorizar uno de los vértices del triángulo pedagógico. Y busca, fuertemente inspirado por Arendt, que la educación pueda hacer dos cosas: “1) transmitir un mundo en común, todo mientras se 2) proteja la novedad de la siguiente generación y su habilidad para re-hacer este mundo en común de formas impredecibles” (p.101).
Referencias Bibliográficas
Benner, D. (2020). Umriss der allgemeinen Wissenschaftsdidaktik. Grundlagen und Orientierungen für Lehrerbildung, Unterricht und Forschung. Beltz Juventa.
Masschelein, J., & Simons, M. (2013). In defence of the school: A public issue. E- ducation, Culture & Society Publishers.
Vlieghe, J., & Zamojski, P. (2019). Towards an ontology of teaching. Thing- Centered pedagogy, affirmation and love for the world. Contemporary Philosophies and Theories in Education (Vol. 11). Springer.
Zagzebski, L. (2017). Exemplarist moral theory. Oxford University Press.
Bernardo Andres RIOS SANJINES
Universidad Pontificia Comillas. España.




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