Verde-Peleato, I. y Gargallo-López, B. (Coords.) (2024). Teoría de la Educación.Temas esenciales y emergentes. Tirant Humanidades, 351 pp.
- editorteri
- 4 feb
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La obra Teoría de la Educación. Temas esenciales y emergentes, coordinada por Irene Verde Peleato y Bernardo Gargallo López, constituye una aportación sólida y actualizada al pensamiento pedagógico contemporáneo. En un contexto en el que las transformaciones sociales, tecnológicas y ambientales obligan a repensar los fines y medios de la educación, el libro ofrece un tratamiento sistemático de los fundamentos teóricos de la disciplina y de las líneas emergentes que redefinen su alcance. Su planteamiento conjuga rigor conceptual, claridad expositiva y un firme compromiso con los profesionales de la educación. Organizado en tres secciones que reúnen diez capítulos, el texto propone una lectura integral de la Teoría de la Educación: como ciencia que fundamenta, como praxis que humaniza y como proyecto intelectual siempre abierto a la revisión y al cambio.
La primera parte, Bases conceptuales y epistemológicas, se conforma por dos capítulos destinados a consolidar la fundamentación de la disciplina. En el primer capítulo, Bernardo Gargallo examina la Teoría de la Educación como área de conocimiento, situándola en el conjunto de las Ciencias de la Educación. Mediante un exhaustivo análisis, el autor reconstruye el proceso de formación de la Pedagogía como ciencia, desde las primeras interpretaciones filosóficas de la educación hasta su consolidación disciplinar. En esta evolución concede especial relevancia a las aportaciones de Kant y Herbart, cuya influencia resulta decisiva en la configuración de la pedagogía moderna y en la posterior emergencia de la Teoría de la Educación como ámbito específico del conocimiento. El segundo capítulo, elaborado por Irene Verde y Piedad Sahuquillo, desarrolla un detenido análisis del concepto de educación. Para ello, las autoras emprenden un ejercicio de clarificación conceptual que les permite deslindar con precisión la educación de términos afines, estableciendo con ello los márgenes de su especificidad teórica. De este modo, la primera parte de la obra consolida las bases conceptuales sobre las que se apoya el resto del volumen, abriendo el camino hacia una comprensión más profunda, coherente y humanista del hecho educativo.
La segunda parte, La educación como proceso y relación, desplaza el foco desde la epistemología hacia la praxis educativa. De este modo, en el tercer capítulo, Irene Verde analiza la educación como proceso relacional y comunicacional, retomando los planteamientos de la teoría de la acción comunicativa. La autora a lo largo del capítulo concibe el diálogo como un encuentro intersubjetivo, así como un elemento fundamental de la práctica educativa. En esta línea, destaca la importancia de la competencia comunicativa y de los estilos de comunicación, subrayando que la educación se configura como encuentro dialógico en el que la palabra media la construcción del sentido. Asimismo, examina fenómenos como el efecto Pigmalión o el efecto Golem, vinculándolos a la expectativa docente y a su influencia en la autopercepción del alumnado.
En el cuarto capítulo, Piedad Sahuquillo ofrece un análisis sobre las agencias educativas, comprendidas como un entramado de instancias interdependientes que median en el proceso de socialización, educación y desarrollo personal. La autora trasciende la visión clásica de las instituciones educativas para situarlas en un ecosistema pedagógico donde convergen la familia, la escuela, el grupo de iguales y los entornos digitales, entendidos como espacios de sociliazación y aprendizaje. Asimismo, desde una perspectiva ecológica e inclusiva, se propone repensar la función de las agencias educativas en clave de corresponsabilidad y de ética relacional, incorporando el enfoque de los buenos tratos como principio orientador del vínculo educativo.
Entre los capítulos quinto y octavo, Bernardo Gargallo articula el cuerpo teórico central de la obra, exponiendo su modelo del proceso educativo y los elementos que lo sustentan. En este sentido, el quinto capítulo presenta un modelo general del proceso educativo, concebido como una secuencia que integra los fines, los contenidos, la planificación, la intervención, el aprendizaje y la evaluación. Su precisa exposición se apoya en la idea de que toda práctica educativa se define por la coherencia entre sus
fines, contenidos y procedimientos. En el sexto capítulo, el autor analiza los métodos de enseñanza y los factores que facilitan el aprendizaje, ofreciendo una revisión de algunas metodologías activas —tutoría entre iguales, aprendizaje cooperativo, proyectos, seminarios o portafolio— junto con enfoques actuales como el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). El capítulo destaca por integrar los métodos de enseñanza con las bases psicológicas del aprendizaje y por poner de relieve las implicaciones educativas de las teorías de la motivación, el modelado y el refuerzo que orientan las prácticas docentes hacia una comprensión más reflexiva y fundamentada.
En el séptimo capítulo amplía esta reflexión al terreno de las teorías del aprendizaje. Para ello, el autor aborda la relación entre cerebro y educación, destacando la importancia de comprender los procesos cognitivos desde una mirada integradora. Desde esta base, propone una lectura de las principales teorías del aprendizaje, mostrando cómo cada una aporta claves para entender la construcción del conocimiento y la formación del sujeto.
El octavo capítulo culmina esta parte con una reflexión sobre las formas de vincular la teoría pedagógica con la acción educativa. En este, Bernardo Gargallo entiende la tecnología educativa como un modo sistemático de diseñar, implementar y evaluar los procesos de enseñanza-aprendizaje, sustentado en el conocimiento científico disponible y orientado a su mejora en contextos concretos. Se trata, en esencia, de una gestión racional de los procesos y entornos de aprendizaje, que integra recursos humanos y tecnológicos en función de las necesidades formativas. A continuación, examina la pedagogía crítica como corriente que ha contribuido a replantear el vínculo entre conocimiento y práctica, poniendo el acento en la dimensión comunicativa, participativa y reflexiva de la educación. Desde una lectura matizada, el autor reconoce el valor teórico de esta perspectiva, pero también advierte sus límites cuando se aleja de la fundamentación empírica y del rigor metodológico.
La tercera parte, La educación con prospectiva de futuro. Temas relevantes, ofrece una mirada hacia los retos que definen el horizonte educativo actual. En el noveno capítulo, Irene Verde revisa el principio de educación y aprendizaje a lo largo de la vida, trazando una genealogía que enlaza las intuiciones de Comenio y la Ilustración con los
desarrollos contemporáneos de la UNESCO. La autora también insiste en la responsabilidad ética de la universidad como institución que ha de promover no solo la transmisión del saber, sino el cultivo del pensamiento crítico y la ciudadanía activa.
En el décimo y último capítulo, la autora lleva a cabo una aproximación a la Agenda 2030 y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, proponiendo una relectura educativa del concepto de sostenibilidad. Asimismo, subraya la educación para la igualdad de género como dimensión esencial de una ciudadanía democrática y justa, e incorpora los llamados “Objetivos de Desarrollo Interior” como horizonte para una formación integral. Desde esta perspectiva, la sostenibilidad se entiende como un proyecto ético y educativo orientado al desarrollo humano y al compromiso con la equidad y la corresponsabilidad global.
Para concluir, la obra Teoría de la Educación. Temas esenciales y emergentes ofrece una visión rigurosa y articulada del saber pedagógico, donde tradición y renovación convergen en una comprensión unitaria del hecho educativo. Su aportación más significativa consiste en restituir a la Teoría de la Educación su función crítica y orientadora, integrando racionalidad científica y compromiso ético. El volumen, además de actualizar los fundamentos clásicos de la disciplina, plantea nuevos desafíos en torno a la sostenibilidad, la igualdad de género y la educación a lo largo de la vida, consolidándose como una obra de referencia para quienes conciben la educación como espacio de sentido y de transformación humana.
Verónica Riquelme Soto
Universidad de Valencia






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